Cáncer de cerebro, la enfermedad más preocupante

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Con el propósito de conocer ¿Qué problemas de salud preocupan más en Estados Unidos? Mayo Clinic llevó a cabo una encuesta donde se reveló que los estadounidenses creen que el problema de salud más importante del país es el cáncer.

A la neoplasia le siguen la obesidad, las enfermedades neurológicas (Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica), la diabetes y la enfermedad cardíaca. El zika, ébola, VIH y el SIDA se encontraron entre las menos importantes para los encuestados.

El cáncer más temido resultó ser el de cerebro con 38% de los encuestados; mientras que el cáncer de colon y piel fueron los “menos temidos” con 5% cada uno.

De acuerdo al doctor John T. Wald, director médico para asuntos públicos en Mayo Clinic, los diagnósticos de cáncer son siempre noticias que provocan miedo en los pacientes. “A cualquiera le asusta un diagnóstico de cáncer, sin importar de qué tipo sea; pero lo positivo es que la detección temprana y el tratamiento pueden mejorar en forma significativa”.

Destacó que hoy día la tasa de supervivencia  a 5 años de todos los tipos de cáncer de mama es de 91%, debido en gran parte a la detección temprana y a los avances en el tratamiento.

“En Mayo Clinic, creemos que es nuestra responsabilidad ayudar a dirigir las conversaciones sobre la salud y el bienestar, así como empoderar a la gente para tomar decisiones sanas. Esta investigación sirve para dar forma al diálogo”, añadió.

Comentó que pese a que existen diferencias en cuanto a la salud cerebral, 84% de los encuestados estuvo de acuerdo con que la afirmación de que “es normal empezar a olvidar las cosas a medida que uno envejece”.

La mayoría consideró que el inicio del deterioro de la memoria ocurre en la década de los 50 a 60 años; los más jóvenes (18 a 45 años) creen que comienza antes, entre los 30 a 40 años; en cambio los adultos mayores encuestados (de 65 años en adelante) respondió que ocurre de los 70 a 90 años.

Asimismo, 49% de los encuestados dijo dormir “una buena noche de sueño” (entre 7 y 8 horas 72%), la mitad de las veces o menos. Los datos también revelaron que tener niños en la casa no influye en la frecuencia con que se tiene “una buena noche de sueño”.

Los que no duermen suficiente lo remedian bebiendo más agua (58%), tomando cafeína (54%), comiendo alimentos más sanos (45%) o haciendo ejercicio (43%). La motivación principal para darle prioridad al sueño fue “mejorar el ánimo”, frente a otros incentivos como ‘extender el tiempo de vida’ y ‘prevenir enfermedades neurológicas como la demencia’.

“Eso parece sustentar la idea de que los estadounidenses se enfocan sobre la repercusión inmediata —en lugar de a largo plazo— de sus acciones, lo que resulta útil para saber cómo influir en forma positiva sobre los comportamientos sanos de los consumidores”, apuntó el doctor Wald.