El azúcar y la interrupción precoz del amamantamiento son factores de riesgo de caries en la infancia

En el marco de una investigación que se llevó a cabo en Brasil mediante un seguimiento de 800 niños, se constató que la alimentación prolongada con leche materna se erige como un factor de protección de los dientes

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Un estudio que comprendió el seguimiento de 800 niños muestra que la inclusión de azúcares en la dieta, unida a la interrupción precoz del amamantamiento materno, constituyen los principales factores que contribuyen para la incidencia de caries hasta los dos años de edad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el amamantamiento materno exclusivo hasta los seis meses de edad y, de manera complementaria, al menos hasta los 24 meses. La OMS también recomienda que no se introduzcan azúcares en la alimentación antes de los dos años.

El referido trabajo se concretó en el marco de un proyecto de investigación en el cual se lleva a cabo un seguimiento de un grupo de niños nacidos entre los años 2015 y 2016 en el municipio de Cruzeiro do Sul, en el estado de Acre, Brasil, intitulado “Estudio MINA – Maternoinfantil en Acre: cohorte de nacimientos de la Amazonia occidental brasileña”, que cuenta con el apoyo de la FAPESP (lea más en: agencia.fapesp.br/38896/).

Los resultados obtenidos se publicaron en la revista Community Dentistry and Oral Epidemiology. “Algunos estudios anteriores apuntaban una asociación entre el amamantamiento prolongado [después del año de edad] y la aparición de caries, sin evaluar adecuadamente el papel del consumo temprano de azúcar de esos niños. En nuestro trabajo detectamos que el efecto del amamantamiento prolongado sobre la elevación del riesgo de aparición de caries dental estuvo mediado por el consumo de azúcar”, explica Marly Augusto Cardoso, docente de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (FSP-USP) y coordinadora del proyecto.

“Estos resultados corroboran aquello que se sabe sobre el papel de los azúcares libres en el desarrollo de las caries. La lactosa de la leche materna por sí sola no causa este tipo de problemas. Prácticamente todos los niños que participaron en el estudio se encontraban expuestos en forma precoz a los azúcares”, resume Jenny Abanto, autora principal de este trabajo, realizado durante una pasantía posdoctoral que realizó en el Departamento de Epidemiología de la FSP-USP, y en la actualidad docente de la Faculdade São Leopoldo Mandic, también en São Paulo.

Entre los 800 niños bajo seguimiento, la prevalencia de caries fue del 22,8 %, es decir, se las detectó en dos de cada diez de los chicos. Aisladamente, estas cifras muestran que los niños amamantados después de los 24 meses de vida estarían sujetos a un riesgo mayor que los que se alimentaron con leche materna durante 12 meses o menos. Sin embargo, la incidencia de caries entre los bebés amamantados hasta los dos años disminuyó con un menor consumo de azúcar. “Observamos que el amamantamiento hasta los 24 meses disminuye el consumo de alimentos ultraprocesados con el agregado de azúcar y, por ende, opera como un factor de protección contra la caries”, comenta Augusto Cardoso.

La información referente al consumo de alimentos se recabó mediante la realización de entrevistas en las cuales las madres o cuidadoras informaban qué habían comido los niños durante las 24 horas previas. En los diversos tipos de alimentos y bebidas, tales como tés, jugos, leche y gachas o papillas, por ejemplo, los investigadores registraban también la cantidad de azúcar agregado. Tan solo un 2,8 % nunca había consumido azúcar hasta los dos años. A su vez, el 66,7 % había ingerido alimentos con azúcar más de cinco veces ese día. Durante el primer año de vida, solamente el 7,6 % nunca había consumido azúcar.

La existencia de caries fue menor cuando se tenían en cuenta también los ingresos familiares, la escolaridad y el color de piel de la madre o cuidadora. Los hijos de mujeres negras, más pobres y que frecuentaron durante menos tiempo la escuela, conformaron el grupo con mayor frecuencia de caries.

Los dientes de leche

El alto consumo de azúcares provoca la formación de una biopelícula dental cariogénica, más conocida como placa bacteriana, que contribuye para la formación de caries. En ella, la leche humana puede alterar sus características y colaborar para la desmineralización del esmalte. No obstante, es el consumo de azúcar lo que dispara este proceso. El aumento de la frecuencia de exposición de la placa bacteriana a la leche humana es responsable probablemente del riesgo de aparición de caries que se observa en el amamantamiento materno a partir de los 12 meses de edad.

“Aun cuando la primera dentición se ve afectada, los llamados dientes de leche, los hábitos alimentarios, como en el caso del alto consumo de azúcar en la infancia, se perpetúan en el tiempo y elevan el riesgo de aparición de caries en otras etapas de la vida. Otros estudios muestran también que niños con alta incidencia de caries en la infancia registraron una alta incidencia de caries también en la adolescencia”, explica Abanto, quien es también docente de la Universidad Internacional de Cataluña, en España.

La investigadora argumenta también que durante los primeros años de vida empiezan a consolidarse los hábitos alimentarios. Por ende, los alimentos con los que el niño se acostumbra en esa etapa influyen sobre sus predilecciones en el transcurso de su vida. Y esto constituye un motivo más para evitar el consumo del azúcar antes de los dos años.

Actualmente, la OMS, el Ministerio de Salud de Brasil y la Sociedad Brasileña de Pediatría no recomiendan ni siquiera los jugos con un 100 % de frutas durante el primer año de vida. Aun cuando esos productos no tengan azúcar agregado, cuando se exprimen las frutas el azúcar se encuentra libre de las fibras y provoca un efecto similar al de la sacarosa que se obtiene de la caña de azúcar, por ejemplo. Las recomendaciones de la OMS no se aplican al consumo de azúcares intrínsecos presentes en las frutas y verduras in natura (enteras), sino únicamente a los jugos o extractos concentrados.

“La OMS recomienda el amamantamiento exclusivo durante los primeros seis meses de vida y su prolongación hasta los dos años, con la introducción de frutas y comidas a partir de los seis meses, aparte de no consumir azúcares antes de los dos años”, culmina diciendo Augusto Cardoso.

Fuente: https://www.dicyt.com/