Por un turismo en armonía: ser humano, animales y vegetales

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Desde la academia se está impulsando un nuevo tipo de turismo, donde el humano está a la par, y no por encima de otras especies animales y vegetales, o del medio ambiente. Dicha iniciativa se ha puesto en práctica en Australia, Gran Bretaña, Estados Unidos, y recientemente en México.

De lo que se trata, es quitar del centro de esta actividad a las personas y al dinero, para dar paso a un equilibrio entre el género humano y otras especies, comentó Álvaro López López, del Instituto de Geografía (IGg).

Dicha iniciativa, argumentó, implica un nuevo paradigma dentro de una actividad tradicionalmente ligada al ocio y a la derrama económica inmediata, así como cambios profundos para hacer de cada uno de nosotros, turistas potenciales, visitantes y usuarios responsables.

De ahí que la UNAM, el Programa Universitario de Bioética (PUB) y el IGg se inscriben en esta nueva corriente turística y la llevan a la reflexión filosófica. López López, se añadió,  se suma a una revisión profunda de esta actividad económica con añejas raíces en nuestros hábitos de supremacía, abuso y explotación de los recursos naturales, los ecosistemas y sus habitantes originales.

Se pretende, se indicó, cambiar la idea de la naturaleza al servicio de la humanidad, por la de una humanidad armónica y justa con los demás seres vivos y los recursos que los rodean, sin crueldad y con equidad.

El turismo sustentable, explicó el doctor en Geografía, surgió con la intención de contraponerse y superar al modelo de turismo masificado, que pretende incrementar los beneficios económicos a costa de lo que sea, “si bien es cierto que produce ganancias rápidas y jugosas para los inversionistas, tiene efectos negativos en las comunidades locales, el medio ambiente y en las migraciones.

En respuesta, el turismo sustentable buscó involucrar a las comunidades locales en la derrama económica y proteger al medio ambiente. “La propuesta es buena en su origen, porque pretende contrarrestar la parte negativa del masificado, pero sigue siendo una actividad básicamente económica. Tuvo éxito en algunas partes, pero fue insuficiente para cuidar el entorno; además, sigue siendo antropocéntrico, y por eso se quedó corto”, subrayó.

El “nuevo” turismo

En cambio, el nuevo turismo, al que Álvaro López cataloga en una perspectiva posmoderna, busca una posición de equilibrio y horizontalidad entre el ser humano y las otras especies animales y vegetales.

Actualmente, existen más de mil millones de turistas al año a nivel internacional, y se estima que en 15 años esta cifra se duplique.

Uno de los elementos centrales es reducir la población humana, pues el planeta no aguanta más personas que demandan recursos naturales. Otro consiste en ver a las demás especies como seres que también sienten dolor y son explotados. “Se busca, por ejemplo, que algunos animales como burros, mulas, caballos y camellos no se usen para cargar maletas o turistas”, resaltó.

“Tenemos que quitar a los humanos de su pedestal, volverlo a la altura de los otros seres vivos y hacer una revisión de cómo son nuestras relaciones en todas las esferas de la existencia, además de ser más cuidadosos en cómo actuamos cuando hacemos turismo”, concluyó.