Día Internacional de la Espina Bífida

Es considerada como la segunda causa de discapacidad física infantil, después de la parálisis cerebral.

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Cada 21 de noviembre se conmemora el día internacional de la espina bífida, realizando un llamado a la población en general para informar y prevenir este tipo de malformación en los bebés de todo el mundo, ya que puede ser un defecto que impida el desarrollo adecuado para el niño y su familia.

La espina bífida es una afección en la columna vertebral y suele ser evidente en el nacimiento, dentro del espectro de los defectos del tubo neural (DTN), lugar donde se produce un canal estrecho, entre la tercera o cuarta semana del embarazo para formar el cerebro y la medula espinal.

Trae como consecuencia discapacidad física e intelectual que pueden llegar a ser severas, dependiendo del lugar y tamaño de la apertura en la columna además de que tan afectado este la médula espinal y los nervios. Se conocen actualmente tres tipos de espina bífida, entre las que se encuentra la mielomeningocele, meningocele y espina bífida oculta.

Las causas a un no se han identificado con certeza, pero los avances en su estudio le atribuyen a anomalías causadas por una combinación de factores genéticos o ambientales. De acuerdo con una guía de práctica clínica, para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la espina bífida en México del año 2013 se estimaba que había una prevalencia de 4.9 por 10,000 de defectos del tubo neural, el 75% de los casos corresponde a esta afección.

Es detectable este tipo de anomalía mediante tres pruebas prenatales, las cuales consisten en:

  • Tomar sangre de la mujer embarazada entre las semanas 16 o 18, para conocer los niveles de una proteína en la sangre que se llama alfafetoproteína, si los resultados se elevan en un 75 u 80 porciento, es un indicador en las mujeres que tienen feto con espina bífida.
  • Dentro del ultrasonido se puede detectar señales de espina bífida tal como una columna separada.
  • La amniocentesis materna es un examen que se hace con una aguja delgada, con la cual se saca una pequeña muestra de líquido amniótico para detectar si hay alfafetoproteína u otra proteína.

Para prevenir esta enfermedad en los bebés se recomienda el uso del ácido fólico y en caso de tener antecedentes con un hijo de defecto del tubo neuronal, el medico será el encargado de supervisar cuanta dosis se debe administrar. Además un niño que presente una anomalía latente del tejido blando o de la médula debe ir a un neurocirujano pediatra, ya que la mayoría de los médicos creen que es mejor operar temprano, para evitar que el daño neurológico avance.